Page 57 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
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La hipersexualización es perversa, es engañosa, es violenta simbólicamente. Trae consigo:
Trastornos en la identidad: Se roba la niñez y la adolescencia, bloqueando la
capacidad de diferenciar las características etarias de cada etapa de la vida.
Aceptación de la cosificación: Se convierte el cuerpo de las niñas, niños y
adolescentes en una cosa que puede ser usada como objeto erótico, que puede
ser adquirido, traficado, comercializado.
Distorsión de la autoimagen: Se construye en las niñas, niños y adolescentes una
imagen liberal y “sexy”, que si no es mirada, aprobada o validada por otras personas,
se asume fea o desagradable.
Autoestima frágil: Se genera que la estima y la superación personal de niñas, niños y
adolescentes gire en torno a la exhibición física y a la aprobación del otro.
Complejos de inferioridad: Se provoca que las niñas, niños y adolescentes que no
encajan en el estereotipo se sientan inferiores y descartables.
Pensamientos y habilidades condicionados: Se genera que niñas, niños y
adolescentes descuiden otras áreas de desarrollo en pos de la producción erótica
y estética de moda.
Trastornos físicos: Se generan trastornos físicos derivados de trastornos alimentarios
como la anorexia, bulimia y vigorexia.
Conductas sexuales de riesgo: Se genera noviazgos precoces, relaciones coitales
precoces, embarazos precoces y abortos clandestinos.
Falsa sensación de libertad: Se genera el consumo de pornografía y promiscuidad
como creencia de libertad sexual.
Vulnerabilidad a violencia sexual: Se arriesga a las personas a ser víctimas de
depredadores sexuales, a redes de pornografía infantil y de trata y tráfico
Se desensibiliza a la población sobre el cuidado del cuerpo de niñas, niños y
adolescentes.
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