Page 10 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
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Si bien es cierto que resultará bastante difícil que nuestra comunidad
comience a asumir en el cotidiano la definición extensa de relación
sexual, es necesario promover el proceso, pues así y sólo así se podrá
desarrollar una verdadera educación sexual integral, sin reducirla al
hecho erótico, coital o reproductivo.
• Derechos Los términos derechos sexuales y derechos reproductivos hacen
sexuales y referencia al ejercicio responsable y libre de la sexualidad de las
derechos personas, enmarcado en la normativa vigente del contexto en el que
se desenvuelve. En el primer caso se hace referencia a las situaciones
reproductivos: que conllevan el desarrollo sexual de la persona como individuo, desde
que nace hasta que muere. En el segundo caso se hace referencia
a la relación coital y a sus consecuencias en pos de que la persona
decida reproducirse o no hacerlo.
Es muy importante tener conciencia de que vivimos nuestra sexualidad, tenemos relaciones
sexuales, experimentamos nuestro erotismo y ejercemos nuestros derechos sexuales en cada
etapa de nuestro desarrollo. El hecho de que las niñas, niños y adolescentes no vivan su
erotismo de la misma manera que las personas jóvenes, adultas o ancianas o que las niñas y
los niños no puedan reproducirse aún, no quiere decir que no estén viviendo su sexualidad.
Las niñas, los niños y los adolescentes, como parte de la humanidad, tienen pensamientos,
sentimientos y comportamientos sexuales, pero a diferencia de las personas jóvenes, adultas
o ancianas, sus vivencias son autoeróticas y autoexploratorias, es decir sus acciones no tienen
como fin el hecho de conformar una pareja ni mucho menos reproducirse con ella.
El desarrollo sexual más intenso de los seres humanos se inicia al momento del nacimiento, se
centra en la niñez a través de las fases oral, anal, fálica, social, hasta llegar a la genital que
se fortalece en la adolescencia, se manifiesta en la juventud y se sostiene a lo largo de la
adultez y la ancianidad.
Cada una de estas fases constituye parte del desarrollo armónico e integral de la sexualidad
de las personas, van de la mano del desarrollo físico que tenemos, así como del desarrollo
psicológico y de la información social que nos circunda. Cuando una comunidad conoce
y valora estas etapas, las protege, acompaña y guía con sabiduría, valoración, cuidado
y respeto de sus características, pero cuando no lo hace termina generando acciones
con componentes violentos, ignorándolas o fomentándolas. Para evitar que esto suceda,
reconozcamos cada una de ellas y analicemos cuáles podrían ser las acciones que rompan
su integralidad.
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