Page 20 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
P. 20
El placer de descubrir el cuerpo
como propio (1 a 3 años)
Los afectos establecidos gracias al intercambio alimenticio durante el primer año se desplazarán
hacia las actividades excretorias, razón por la que las nuevas relaciones sexuales, de placer y
displacer, girarán en torno a la limpieza y el control de esfínteres. Las relaciones con su entorno
han cambiado, la niña o el niño ahora deambula por la casa, curiosea, toma cosas, mientras
que la persona que le cuida, al introducir la prohibición será ahora, alternativamente, la que
premia o castiga.
Gracias al rápido desarrollo de su inteligencia, alrededor del año y medio, la niña o el niño
descubrirá que la parte más íntima y directa de sus relaciones con esas otras personas se organizan
alrededor de la limpieza, en particular del cambio de pañales. Su desarrollo neurológico y
muscular, le permitirán iniciar el control voluntario de sus esfínteres, descubriendo con placer que
puede gobernar sus evacuaciones, que puede aliviar instantáneamente la tensión producida
por la necesidad de orinar o defecar, o bien de sostenerla en el tiempo, primero en horas diurnas
y luego en horas nocturnas.
Al principio, la niña o el niño asumirán sus heces como un producto de su cuerpo que las personas
esperan como un regalo y lo brindará como muestra de cariño, poco a poco comprenderá que
lo que se desea no son sus productos fecales, sino la regularidad de sus hábitos de limpieza, es
decir su ingreso triunfante al mundo social. Alrededor de los tres años suele ocurrir la finalización
de esta fase, desaparecerán los juegos con las materias fecales, se estabilizarán los hábitos de
limpieza, y la niña o el niño habrá descubierto que su cuerpo es su territorio y que nadie más que
ella o él puede gobernarlo.
Todos estos descubrimientos y vivencias placenteras de las niñas y de los niños precisan del
acompañamiento paciente y sabio de las personas que le rodean, pues someterlos a hábitos
de limpieza o higiene exagerados o guiados por castigos que van desde sentarlo en el bacín
horas de horas hasta golpizas con el pañal mojado, sólo logran dejar en su psique huellas
que marcarán profundamente su vida futura inmediata y mediata.
16

