Page 28 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
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El placer del relacionamiento
social (5 a 10 años)
La fase social constituye una etapa de reorganización de los afectos, que preparan a las niñas
y a los niños para rebasar el ámbito familiar y para proyectarse en un campo más amplio como
es el de la escuela, las maestras y maestros, las amigas y los amigos. Las relaciones con los
progenitores y demás familia, suelen enfriarse, la niña o el niño comienzan a rechazar las muestras
de afecto físico público que antes aceptaban con complacencia para dirigir sus afectos a sus
amigos, amigas y compañeros de juego. La amistad, en su más amplio sentido es descubierta
por primera vez permitiéndole dejar fluir sus más profundos afectos y vivencias placenteras.
Los gustos, las aficiones e intereses de los varones y de las mujeres suelen seguir un camino diferente,
cada uno apegado a los roles que su sociedad considera propios al sexo al que se acaban de
adscribir. La niña y el niño definen sus roles en la sociedad y profundizan la construcción de su
identidad genérica identificándose con patrones de conducta que consideran pertinentes, para
lo que buscarán un grupo de referencia con el que se puedan identificar.
La aparición de vergüenza o pudor, frente a las personas adultas y a las personas del otro
sexo, suele ser manifestación de la construcción de su identidad genérica y de sus espacios de
intimidad en los pueden explorar sus cuerpos y compararlos.
Es bastante frecuente, que expresiones de exploración del cuerpo tales como la masturbación
y/o juegos eróticos en busca del placer en el cuerpo aparezcan entre los cinco y siete años,
momento en que suelen manifestarse en juegos de “papá y mamá”, de “novios y novias” o
de “médicos que exploran cuerpos”. En el transcurso de estas actividades, conscientemente
sustraídas a las miradas de las personas adultas, las niñas y los niños suelen desvestirse, explorar,
observar, comparar y tocar sus cuerpos. La intervención de las personas adultas, si es que
fuera necesaria, debe ser amable y orientadora a la privacidad, cuidado y prevención de
violencias sexuales.
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