Page 29 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
P. 29

La educación sexual integral debe ser impartida, ahora por las maestras y maestros, como antes
               debió serlo por la familia. Cualquier pregunta relativa a temas de sexualidad y erotismo que no
               se hubiera respondido en casa, debería tener respuestas adecuadas al nivel de comprensión de
               las niñas y niños, siendo orientadoras a su desarrollo.

               En el caso de encontrarse con juegos eróticos de niñas o niños que imitan la coquetería, los
               bailes con carga erótica juvenil o adulta, los enamoramientos, los noviazgos, los matrimonios, la
               exploración de genitales, sin la intervención de personas jóvenes adultas o ancianas, el entorno
               debe estar consciente de que éstos actos suelen ser pura y simple imitación, carente del morbo y
               grave sentido que la sociedad le otorga. Sin embargo, para prevenir cualquier forma de violencia
               sexual o peligro de la misma es importante no fomentar o incitar conductas de coquetería, de
               seducción, de noviazgos, explicando a las niñas y a los niños que no se encuentran en una edad
               propia para ello, que en este momento se espera de ellas y de ellos el juego y la admiración entre
               pares, que decidirán si quieren tener esas conductas cuando sean personas jóvenes, adultas o
               ancianas.

               Cuando las niñas y los niños comprenden esto, ya entre los ocho a diez años, suelen privilegiar la
               intimidad de sus cuerpos, la conformación de grupos con los que se identifican, las relaciones de
               amistad, las competencias entre grupos, los deportes, los juegos, etc.


               Las preguntas sobre el cuerpo, las relaciones coitales, la conformación de pareja, suelen quedar
               en  latencia o  dejar de ser  prioritarias si hasta ese momento  fueron  respondidas en  sabiduría
               por las personas de su entorno. Vale recordar que en algunas niñas y niños aún flota una vaga
               culpabilidad, una sensación de prohibición de nombrar partes íntimas del cuerpo,  o de tensión y
               de misterio sobre la forma de relacionarse con su cuerpo y con el de las personas que les rodean.
               Estas experiencias deben ser reconducidas con información pertinente a la valoración y cuidado
               de todos los cuerpos.















                                                                                                              25
   24   25   26   27   28   29   30   31   32   33   34