Page 33 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
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sobre el sentir atracción de pareja, suelen aparecer  prácticas  masturbatorias, que si  no son
               censuradas con mitos de catástrofe y cuentan con una guía sobre el cuidado que estas ameritan,
               pueden aliviar las tensiones corporales que sienten, asociándose a prácticas de reconocimiento
               de la intimidad corporal, de regulación de la respuesta genital y de posibilidad de postergación
               del acto coital hasta la conclusión del crecimiento de su cuerpo.


               El mismo asombro y complacencia que sienten frente a los cambios físicos, suele aparecer en
               las personas púberes frente a las vivencias psicoafectivas, sólo que en esta ocasión, a diferencia
               de anteriores etapas vividas en la niñez, ya se encuentran en la posibilidad de reflexionarlas,
               dialogarlas y exteriorizarlas si su contexto se lo favorece.

               La pubertad varía significativamente entre una persona y otra, lo mismo sucede en la forma
               en la que las sociedades la interpretan. En comunidades que siguen paradigmas consumistas,
               el ritmo de aceleramiento de la pubertad se está manifestando en 1 año por cada 25, y las
               conductas  eróticas  de  seducción,  de  conformación  de  pareja,  así como  la aceptación  de
               prácticas coitales se van normalizando peligrosamente. Así mismo, en comunidades que siguen
               paradigmas naturalistas, el desarrollo puberal suele considerarse como  señal para su ingreso
               al mundo adulto relacionándolo con la posibilidad reproductiva. En comunidades que siguen
               paradigmas desarrollistas se plantea la pubertad como una etapa de cambio del cuerpo que
               anuncia una etapa previa a la conclusión de la madurez en fertilidad del mismo

               En todo caso, la actitud de la comunidad adulta, cualquiera sea la cultura o sociedad a la que
               pertenezca debe mantenerse en el equilibrio que implica la pubertad como transición de la
               niñez hacia la juventud, conocida socialmente como adolescente, asumiendo la responsabilidad
               de ampliar la instrucción de temas relacionados con la sexualidad, los sexos, el erotismo y el
               coito, así como las  vivencias propias al erótico afectivo de pareja. La comunidad que rodea
               a los púberes debe evitar actitudes y conductas ridiculizadoras, despectivas, culpabilizadoras,
               sermoneadoras, o que predispongan a relaciones coitales o reproductivas precoces.











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