Page 32 - Entornos preventores y protectores de la integridad sexual de niñas niños y adolescentes
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la disolución de la identidad
infantil: la pubertad (10 a 14 años)
La pubertad, en la vida del ser humano, puede ser concebida como aquel periodo de tránsito
que pasa desde la inmadurez hasta la madurez biológica, caracterizado por cambios orgánicos
que llevan a alcanzar la posibilidad de fertilidad. Para que ésta se inicie se produce el incremento
de los niveles hormonales, que genera que las gónadas vayan creciendo y se produzcan los
cambios físicos.
La pubertad de las mujeres se inicia con la maduración de las glándulas sexuales u ovarios y la
aparición de las primeras menstruaciones (menarquia), que suelen ser irregulares y en ocasiones
dolorosas. La adecuada y esperada maduración de los óvulos, en algunos casos, suele tomar
toda la etapa de la adolescencia, por ello es importante que las púberes sepan que las primeras
reglas no son signo seguro de fertilidad, pero que tampoco lo son de infertilidad. Este proceso
se completa con la distribución de la grasa subcutánea que tiende a acumularse en los senos
y en las caderas, con el desarrollo de los genitales internos y externos caracterizado por el
ensanchamiento de la vagina, el crecimiento de la vulva y la aparición de vellos púbicos y
axilares.
La pubertad de los varones se inicia con la maduración de las glándulas sexuales o testículos y
la aparición de las primeras eyaculaciones espermáticas, que al no ser esperadas o anunciadas
por las personas adultas suelen tomar de sorpresa a los púberes. Este proceso se completa con
el cambio del timbre de voz, con un importante desarrollo muscular, la distribución de la grasa
subcutánea en la parte superior del cuerpo, con el desarrollo de los genitales internos y externos,
caracterizado por el fortalecimiento de los cuerpos esponjoso y cavernoso del pene, así como el
crecimiento del mismo y la aparición de vellos púbicos, axilares y faciales.
La regulación de las funciones hormonales y los estímulos del contexto, participan activamente
en el nuevo funcionamiento del deseo erótico que aumenta en intensidad y frecuencia.
Con el ingreso a la pubertad, las pulsiones eróticas abandonan la latencia en la
que se encontraban en la etapa escolar y renuevan conflictos inconscientes
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